Nuestro paseo por Usera con motivo del Año Nuevo Chino se convirtió en una auténtica celebración de colores, cultura y tradición. Las calles decoradas con farolillos rojos nos dieron la bienvenida mientras recorríamos el barrio, descubriendo su ambiente vibrante y lleno de vida.

Frente al monumento del panda, símbolo de amistad y paz, el grupo disfrutó de un momento que reflejó la diversidad que nos reúne y enriquece. Caminando entre comercios, sabores y conversaciones, aprendimos sobre la historia y las costumbres que llenan de sentido estas fiestas.

La visita al gran dragón rojo y amarillo nos recordó la fuerza del espíritu festivo y la energía que caracteriza esta fecha tan especial. Cada parada del recorrido reforzó la idea de que, más allá de las diferencias, la cultura puede ser un puente para la unión y el entendimiento.


Un día para aprender, disfrutar y compartir.
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